
En el
periódico vi hace pocas semanas un reportaje, el cual explicaba que el
ayuntamiento había decidido triplicar las tasas de las escuelas municipales de
música.
Con lo
cual, esto supone que muchos alumnos no puedan afrontar el pago de estas
exageradas mensualidades y por ello, que corran peligro los puestos de los profesores pero también el modelo de enseñanza
(uno de los servicios más populares) de música en los barrios madrileños.
Pero no
acaba aquí, sino que un montón de padres y alumnos se han organizado para tomar
medidas de protesta e intentar corregir esta decisión del ayuntamiento (el cual
justifica estos cambios diciendo que no es esencial esta enseñanza).
Con esta
entrada (breve pero directa) quería mostrar que aunque la música no es
totalmente esencial, nos ayuda mucho, y que muchas personas se encargan de
transmitirla y de hacerla posible, sacrificándose en lo que haga falta; sin embargo y aunque es una forma de enseñanza, no adquiere un valor indispensable en estos tiempos, pero sí lo es el trabajo, por ejemplo el de estos profesores.
