¿Nunca os
habéis aprendido un tema a base de cancioncillas pegadizas que no tienen ningún
sentido aparente?
Pues bueno,
yo en casi todos los exámenes lo suelo utilizar, ¡y es que a veces nos toca
aprendernos unas palabras…!
El truco
esta en el ritmo de fondo. Tiene que ser pegadizo (hombre, tampoco es cuestión
de empezar a mover los labios en los exámenes, ni bailar en la silla, porque a
los profesores y compañeros les puede resultar un poco extraño) y fácil.
Pero no soy
la única, por ejemplo, cuando nos tuvimos que aprender la tabla periódica,
Blanca me enseñó una melodía muy, muy, muy pegadiza y bastante amena con la que
los elementos y compuestos te salían solos, sin apenas esfuerzo.
Otra opción
es utilizar de fondo una banda sonora de alguna película, que a todos nos
suenan porque son muy contagiosas, para después cambiarles el texto por el que
nos queremos aprender.
Yo ya os he
dado mis trucos, así que… ¿Cuál es el vuestro?
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