
Sí,
nuestra última vez. Ya no nos podremos meter a la boca esos bollos gigantes ni
limpiarnos de la ropa las gotas de chocolate que siempre caen. Tampoco
prepararemos los bailes ni nos pondremos nerviosos antes de salir al escenario;
porque sí, admito que aunque seamos los mayores yo creo que todos tenemos esa
ilusión de hacerlo bien, como en las funciones de primaria. Este día, además de
porque nos levantamos más tarde, preparamos algo más especial que de costumbre,
y nos bebemos un vaso de chocolate (algunos más que uno), recordamos a una gran
mujer que luchó por los derechos de las niñas y por ofrecerles una enseñanza
suficiente para valerse por sí mismas… pero no sólo a ellas, sino a todos
nosotros que seguimos apreciando su trabajo y admirando su constancia. Desde infantil
la hemos tenido en cuanta, y ahora que ya tenemos una visión más madura,
apreciamos más su trabajo.
Seguro
que dentro de muchos años, se seguirá rememorando de la misma forma. Ella y
muchas otras escolapias son las que formaron a personas en la cultura y en los
valores humanos, y se merecen que perviva en nuestra enseñanza mucho tiempo.
Muy buen trabajo, María. Me alegro de que quieras continuar con el blog más adelante. Es una buena cosa y si se hace bien, enriquece mucho.
ResponderEliminar