Cuando vi
este corto de animación me propuse hacer una entrada, porque me ha encantado.
En unos
seis minutos nos describe una situación, en la que un barbero trabaja en su
negocio; en el escaparate, si nos fijamos pone: White only, sí, sólo blancos. Dentro
de este lugar, se describen los prejuicios que tiene esta persona, que le
obligan a limitarse a las marchas militares.
Avanza la
historia cuando, después de haber terminado de arreglar a un cliente (blanco,
por supuesto), escucha una intensa melodía que procede de la calle. Se asoma y
observa que un hombre al que no respeta (por sus ideas racistas) está
ofreciendo su arte, pero al mismo tiempo
molestándole. Bajo mi punto de vista, le llega a amenazar o a reñir por ello;
tanto es así que en un instante desaparece… pero queda su trompeta, la trompeta
mágica.
Se
recorre el interior de su lugar de trabajo, imitando los pasos de soldado, y lo
hace acompañado de la música propia de éstos, que él mismo expone.
Pero se
asusta al ver que sigue sonando sin que él la toque. Este asombro no le dura
mucho, ya que se libera de sus ideas clásicas, interpretando la misma música
que el antiguo dueño de la trompeta. Pero se desconcentra durante unos segundos,
cuando al mirarse en el espejo comprueba que tiene la piel oscura. Y se vuelve
a repetir el principio del corto: afila la cuchilla, retira la crema de afeitar,… solo que ahora
comprueba que debajo de ésta no hay un rostro claro, sino negro. Se amplía la
perspectiva desde la calle y se observa que ya no existen las letras blancas
del primer momento.
Este vídeo
tiene muchísimo significado, te hace pensar… la música, aunque no nos lo
imaginemos, también cambia a las personas.
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