Siempre
que empieza un año nos marcamos unos propósitos; pero este para mí es
diferente, no sólo porque termine en 13 (dicen que es el número de la mala
suerte, pero yo no soy nada supersticiosa), sino porque va a ser el último que
pase en el colegio. Tantísimos años hemos convivido juntos, nos hemos reído,
hemos discutido, nos han caído broncas injustamente, nos hemos emocionado
juntos, nos hemos echado de menos en el verano… demasiados recuerdos que serán
difíciles de olvidar, y con solo pensar que este es el último, a una ya se le
nublan los ojos.
Así que
ponernos unas metas para seguir creciendo nos emociona y nos anima, porque que
empiece un nuevo año también significa que ha acabado otro y que avanzamos
constantemente.
¿Y este
va a ser diferente? Todos los años son irrepetibles, con sus cosas buenas y sus
cosas malas pero eso es lo que le hace original y característico.
Cada vez pasan más rápidos los años, ¿no tenéis
esa sensación? .Toca reflexionar sobre lo que hemos vivido en estos 365 días,
lo que hemos aprendido y también toca hacerse propósitos para el 2013. Aunque
si somos sinceros, pocas veces cumplimos eso de hacer deporte, estudiar más,
ahorrar... Pero bueno, intentémoslo (aunque yo con sacar el curso con buena nota
ya tengo un gran trabajo).
Y por supuesto, que la música nos siga
acompañando… que es de las pocas cosas que no se pierden y que se siguen
transmitiendo aunque los autores ya no estén o aunque sólo recuerden los abuelos
esas canciones que nosotros tarareamos y que aprendimos desde pequeños pero son
demasiado difíciles de olvidar.
Así que os deseo un feliz año y que lo disfrutéis
mucho, que en estos tiempos en los que vivimos, a veces una sonrisa de alguien
nos alegra todo el día.
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