miércoles, 26 de diciembre de 2012

Irene


Desde pequeños ya tenemos una persona con la que hablamos, con la que andamos juntos, con la que nos reímos… aunque solo tengamos 3, 4 o 5 años: Irene.

Pero cuando en infantil se fue (algo que no recuerdo totalmente bien), la combinación de empezar primaria y hacerlo sin ella, la verdad es que fue especial.
Estos Pilares, hablando de ningún tema en concreto, dos amigas que se fueron a Inglaterra este verano, nos  contaban su experiencia. Me chocaba bastante que hablaran de una tal Irene, pero a base de tanto nombrarla se me ocurrió preguntar si la conocía… Mi sorpresa: era ella.
Me hizo muchísima ilusión, y repetí demasiadas veces la pregunta (¿Pero estáis seguras que es Irene, la de infantil?) para convencerme de ello.
Sin dudarlo un momento, le envié una petición en Tuenti (sin saber muy bien cuál sería su reacción, si me recordaría, etc…), y al ver su foto de perfil, me preguntaba ¿Pero cómo pueden haber pasado tantos años y sigo recordándola como el primer día?...

Después de vernos varias veces, le cogí un cariño enorme; pasaban semanas y semanas y cada vez que hablaba con ella, me hacía sacar una sonrisa enorme.
Y todo ha seguido igual hasta ahora; cada vez que hablamos nos decimos unas parrafadas gigantes, pero nunca conseguimos decidir quién quiere más a quien.
Después de mi cumpleaños, aún nos preguntábamos qué haríamos la una sin la otra… y aún lo seguimos haciendo. Tanto es así que nos hemos decorado la agenda con nuestras fotos, que también nos transmiten unos recuerdos impresionantes (Como me dijistes : “Tú, con tu agenda por el mundo”).

Mi maps 7 nunca dejará de ser “mi mejor amiga para siempre”, y aunque parezca un tanto infantil, para mí no lo es.
Este tiempo en el que nos hemos reencontrado ha sido impresionante, esas risas por tonterías, pero sobretodo, esos abrazotes quedarán siempre en mi recuerdo, como lo hicieron los que marcaron mi infancia.
Todos los blogs del mundo serían pocos para escribir todas nuestras vivencias y enmarcarlas juntas, hasta nos hemos propuesto escribir un libro.
Espero que se mantengan muchos años más, y que sigamos tan unidas como siempre. Que nada sea diferente, por eso, como te he dicho: no cambies nunca.
Yo seguiré mirando la portada de mi agenda orgullosa, porque no solo nos llevamos genial, sino que somos súper parecidas… pero también seguiré sacando esa sonrisilla automática cada vez que abra un mensaje tuyo, y cuando pase mi madre y me pregunte por qué me río, ella lo comprenderá solo con decir tu nombre.

Me has demostrado lo importante que has sido, eres y serás para mí, y que como ya te dije, hay cosas que nunca cambian. Muchas gracias por todo, ya sabes que siempre serás mi maps perfecta.


sábado, 22 de diciembre de 2012

Tres deseos


Y como os prometí, aquí está mi poesía navideña:

TRES DESEOS
Imagino que me encuentro
una lámpara encantada
Y le pido tres deseos,
¡Es mi Navidad soñada!

El primero, estar unidos
los amigos, la familia
Olvidemos los rencores,
es momento de alegría

El segundo, no te rindas
si hay problemas de salud
Yo te ofrezco compañía
juntos vernos la luz

El tercero es muy pequeño
más no menos importante
Quiero que mires mis ojos
y sonrías al instante

Esperemos que se cumplan,
es mi buena voluntad
Y yo pido para todos
¡Una feliz Navidad!

Con lámpara o sin ella
todos podemos soñar
con tener un mundo nuevo
lleno de AMOR y de PAZ.

martes, 18 de diciembre de 2012

Poesía de Navidad


La narración y la navidad son dos cosas que me encantan, la combinación perfecta. Durante ya dos años he escrito la poesía de navidad y los dos años he ganado la de clase.
Puede parecer una tontería, una anécdota sin importancia, pero para mí significa sentirme orgullosa de mi imaginación.
 No fue así de rápido, este año aún me ha animado más de lo habitual; volviendo hacia clase después de terminar la hora de tecnología, Cristina iba a la clase de la que nosotras volvíamos, y cuando me comentó lo preciosa que me había quedado la poesía… ¡Madre mía, que ilusión!
Durante la hora de inglés (si no recuerdo mal), ella entró para devolverle la postal a los que la habían hecho, pero a mí no, lo cual me asombró bastante. Cuando terminamos le pregunté a una compañera si ella creía que se habría olvidado de repartir la mía, pero para mi elegía y al comprobar que era cierto, vi mi poesía en el árbol.
Esta ha sido mi última oportunidad de ganar en el concurso, y aunque no lo he hecho porque había muchísimas mejores, siempre recordaré estos momentos de entusiasmo que sacan una sonrisota enorme.
PD: subiré la poesía en otra entrada diferente cuando la tenga en mis manos :)

jueves, 13 de diciembre de 2012

La música y las personas.


Para mí, la música es como la gente: podemos ser parecidas pero nunca seremos idénticas, al igual que nos ocurre con las canciones.
Por mucho que intentemos imitar la voz de una persona, nunca conseguiremos que sean iguales; por mucho que dos canciones sean parecidas, siempre tendrán matices y rasgos diferentes.

Todos los timbres tienen unas propiedades, y si nos fijamos todos los cantantes tienen una manera de interpretar las canciones, por ejemplo: rasgar la voz, sesear al cantar,…
Los gestos también ayudan, porque no tiene la misma capacidad expresiva una persona que comunica con el rostro o con sus movimientos, que una en la que su único apoyo es la voz.

Por eso muchas veces no todo es la voz, sino la facilidad para revelar lo que quiere transmitir la canción, que siempre es mucho.
Si nos tapamos los ojos conseguimos identificar en la sinfonía todos los matices, todos los sentimientos juntos, sin obstáculos, entrando en nuestro cerebro e identificándolos con buenas o malas experiencias, con recuerdos, con ilusiones, con esperanzas…

Por ello mismo la música es muy subjetiva, no solo porque existan diversas clases, y cada uno prefiera una de otra, sino por la manera de interpretar el mensaje y de relacionarlo con nuestra vida.

La función de Navidad


¡Qué recuerdos me vienen a la cabeza con solo leer el título de la entrada!... ¡Lo que daría por volver a esos años!
Mientras me contaba mi hermana la originalidad de su última función, me estaba acordando de todos y cada uno de los personajes que he tenido que interpretar durante mi etapa en Primaria.

Esos nervios que pasamos antes, ese cosquilleo del día anterior, esa ilusión que nos hacía probarnos los trajes, esa risita entre compañeros cuando nos ayudamos mutuamente susurrando la frase que teníamos  que decir, esas desafinaciones al cantar el villancico, esos aplausos interminables que no te dejan seguir hablando, esa cara de felicidad de los familiares al verte (por cierto, mi madre todos los años lloraba), esos movimientos exagerados para que todos entiendan lo que estamos diciendo, esa sonrisa que transmitimos a todos antes de que se cierre el telón, en definitiva: esa sensación de felicidad cuando estamos subidos al escenario.

Cada un periodo de tiempo siempre me pongo esos DVDs que me hacen muchas veces sacarme alguna lagrimilla… y aunque me los sepa de memoria ya de tanto verlos, y re-verlos, nunca me cansaré de recordarlos, incluso de revivirlos con ironía.
Esos momentos son los que no tienen precio, los que recordaremos para toda la vida, los que contaremos a nuestros hijos, los que observaremos orgullosos cuando pasen unos cuantos añitos.

Mientras tanto, seguiré cantando los villancicos aunque no sea con todos ellos, aunque sea sin el traje de pastora que sigo guardando; y aunque no sea la nuestra, asistiré ilusionada a la última de mi hermana, la que espero guarde con mucho cariño en su memoria. 

Curiosidad relacionada con la música.



En el libro de matemáticas aparecía un cuadro el cual explicaba que las ecuaciones logarítmicas (que tanto me cuestan), aparecen en la música y que la frecuencia de las notas y la distancia entre ellas se relacionan entre logaritmos.
Me pareció muy curioso cómo podemos unir estos dos aspectos tan diferentes, pero una vez que lo he razonado y releído, sí que tienen una cierta relación; es común escuchar que hay matemática en la música porque cuando se abre una partitura ésta está llena de numeritos. Desde luego, hay similitudes como que las dos tienen algo de mágico, son tan abstractas que parecen pertenecer a otro mundo y sin embargo tienen gran poder: la música afecta al que escucha y las matemáticas tienen muchas aplicaciones prácticas. Una parte de las matemáticas estudia los números, sus patrones y formas que a la vez, están muy relacionados, por ejemplo, con la ejecución y composición de la música (12 notas; compás de 3/4, 7/8; 5 líneas en el pentagrama,…)
Incluso en la antigüedad se agrupaba en muchas ocasiones con la aritmética, porque se consideraba una ciencia que requería, por ejemplo, el uso de logaritmos.
Aunque entre sí tienen muchas diferencias como la forma de
producirse: la música, a parir de algo físico (existen instrumentos creados de muchísimos materiales), pero para las matemáticas, a veces sólo necesitamos lápiz y papel. La música es muy decisiva para nuestras emociones y las matemáticas, para la tecnología.

Sin embargo, tanto el matemático como el músico se encuentran ocupados resolviendo problemas, componiendo o interpretando.

jueves, 6 de diciembre de 2012

¿En qué piensa un músico cuando toca?

Alguna vez me he hecho esta pregunta, porque no es nada sencillo ser músico… sólo con controlar la técnica propia del instrumento, el estilo de la obra que interpreta, las indicaciones de la partitura, la expresión musical de lo escrito, el toque personal de la interpretación, escuchar al resto de músicos y tocar afinado.... (vamos, casi una infinidad de variables), yo me volvería loca.

Pero si nos fijamos en la partitura de notas, podemos hacernos una idea de sus pensamientos cuando está imaginando su obra interpretada, con sus matices y sus ajustes, los cuales permiten que cada uno le añada un punto de vista nuevo, con unos rasgos personales que lo hacen verdaderamente original.
A mí siempre me ha llamado la atención la facilidad para visualizarlas mentalmente, y como dije en la entrada de las películas mudas, hay que valer para ello, pero no siempre es sencillo conseguirlo. Aunque no tenga mucho que ver, me gustaría poner un ejemplo reciente: hace muy poco estuvimos practicando malabares en educación física, y mientras yo veía que a muchos ya les salían con tres bolas, yo era incapaz y aunque lo intentaba muchas veces no lo conseguía (no sé, pensaba que de repente me iba a aparecer la cualidad del cielo, pero no) hasta que un día me salió una vez, lo fui repitiendo y me salieron 2, y así sucesivamente… hasta conseguir los 6 que hacían falta para el aprobado; sin embargo no me conformé con eso, sino que lo fui reforzando y conseguí hacer 12 y combinar con una sola mano dos juntas, así que me pusieron un 7… con esto quiero representar que aunque a veces nos decepcionemos con nosotros mismos porque algo no nos sale, no hay que deprimirse, porque: ¡todo es posible, confía!

Relacionándolo con el título de la entada, un músico se tiene que concentrar en muchas cosas, pero seguro que nada lo ha conseguido porque sí, sino con mucho esfuerzo y muchas ganas.

domingo, 2 de diciembre de 2012

Villancicos


¡Hola! Como veis en el título, hoy hago una entrada sobre los villancicos (sé que es un poco pronto, pero es que en seguida estamos en Navidad):
Bueno, antes de nada tengo que decir que me encantan las canciones navideñas, me parecen muy emotivas y de todos los gustos (puede parecer un poco cutre, pero todas las navidades me pongo un villancico de tono de llamada).
También tiene su explicación que me gusten tanto y es que mi madre es otra fan de estas melodías,  tanto que me las aprendo de memoria de tantísimas veces que las puedo escuchar, me da lo mismo que sean de Maria Carey, de Ashley Tisdale,… pero aunque me veáis como una clásica mis favoritos son los antiguos: last cristmas, Adeste Fideles, Gingle Bellls,White Cristmas, … (Sólo de recordarlos ya me traen recuerdos).
A mí personalmente me encanta la Navidad, me parece la época del año más familiar y más especial, ya no sólo por los regalos (que siempre nos hacen ilusión, y más si proceden de una persona a la que queremos), sino por lo buenos ratos y las risas que nos echamos, por ejemplo al vernos con la boca completamente llena de uvas, sin poder hablar y casi ni respirar de las carcajadas… 
Aquí os dejo esta entrada navideña, pero os aseguro que no va a ser la última, aunque la verdad es que las navidades se pasan volando…