
En el libro de
matemáticas aparecía un cuadro el cual explicaba que las ecuaciones logarítmicas
(que tanto me cuestan), aparecen en la música y que la frecuencia de las notas
y la distancia entre ellas se relacionan entre logaritmos.
Me pareció muy curioso cómo podemos unir estos dos
aspectos tan diferentes, pero una vez que lo he razonado y releído, sí que
tienen una cierta relación; es común escuchar que hay matemática en la música
porque cuando se abre una partitura ésta está llena de numeritos. Desde luego,
hay similitudes como que las dos tienen algo de mágico, son tan abstractas que
parecen pertenecer a otro mundo y sin embargo tienen gran poder: la música afecta
al que escucha y las matemáticas tienen muchas aplicaciones prácticas. Una
parte de las matemáticas estudia los números, sus patrones y formas que a la
vez, están muy relacionados, por ejemplo, con la ejecución y composición de la
música (12 notas; compás de 3/4, 7/8; 5 líneas en el pentagrama,…)
Incluso en la antigüedad se agrupaba en muchas
ocasiones con la aritmética, porque se consideraba una ciencia que requería,
por ejemplo, el uso de logaritmos.
Aunque entre sí tienen muchas diferencias como la forma
de
producirse: la música, a parir de algo físico (existen
instrumentos creados de muchísimos materiales), pero para las matemáticas, a
veces sólo necesitamos lápiz y papel. La música es muy decisiva para nuestras
emociones y las matemáticas, para la tecnología.
Sin embargo, tanto el matemático como el
músico se encuentran ocupados resolviendo problemas, componiendo o
interpretando.
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