jueves, 6 de diciembre de 2012

¿En qué piensa un músico cuando toca?

Alguna vez me he hecho esta pregunta, porque no es nada sencillo ser músico… sólo con controlar la técnica propia del instrumento, el estilo de la obra que interpreta, las indicaciones de la partitura, la expresión musical de lo escrito, el toque personal de la interpretación, escuchar al resto de músicos y tocar afinado.... (vamos, casi una infinidad de variables), yo me volvería loca.

Pero si nos fijamos en la partitura de notas, podemos hacernos una idea de sus pensamientos cuando está imaginando su obra interpretada, con sus matices y sus ajustes, los cuales permiten que cada uno le añada un punto de vista nuevo, con unos rasgos personales que lo hacen verdaderamente original.
A mí siempre me ha llamado la atención la facilidad para visualizarlas mentalmente, y como dije en la entrada de las películas mudas, hay que valer para ello, pero no siempre es sencillo conseguirlo. Aunque no tenga mucho que ver, me gustaría poner un ejemplo reciente: hace muy poco estuvimos practicando malabares en educación física, y mientras yo veía que a muchos ya les salían con tres bolas, yo era incapaz y aunque lo intentaba muchas veces no lo conseguía (no sé, pensaba que de repente me iba a aparecer la cualidad del cielo, pero no) hasta que un día me salió una vez, lo fui repitiendo y me salieron 2, y así sucesivamente… hasta conseguir los 6 que hacían falta para el aprobado; sin embargo no me conformé con eso, sino que lo fui reforzando y conseguí hacer 12 y combinar con una sola mano dos juntas, así que me pusieron un 7… con esto quiero representar que aunque a veces nos decepcionemos con nosotros mismos porque algo no nos sale, no hay que deprimirse, porque: ¡todo es posible, confía!

Relacionándolo con el título de la entada, un músico se tiene que concentrar en muchas cosas, pero seguro que nada lo ha conseguido porque sí, sino con mucho esfuerzo y muchas ganas.

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