jueves, 13 de diciembre de 2012

La función de Navidad


¡Qué recuerdos me vienen a la cabeza con solo leer el título de la entrada!... ¡Lo que daría por volver a esos años!
Mientras me contaba mi hermana la originalidad de su última función, me estaba acordando de todos y cada uno de los personajes que he tenido que interpretar durante mi etapa en Primaria.

Esos nervios que pasamos antes, ese cosquilleo del día anterior, esa ilusión que nos hacía probarnos los trajes, esa risita entre compañeros cuando nos ayudamos mutuamente susurrando la frase que teníamos  que decir, esas desafinaciones al cantar el villancico, esos aplausos interminables que no te dejan seguir hablando, esa cara de felicidad de los familiares al verte (por cierto, mi madre todos los años lloraba), esos movimientos exagerados para que todos entiendan lo que estamos diciendo, esa sonrisa que transmitimos a todos antes de que se cierre el telón, en definitiva: esa sensación de felicidad cuando estamos subidos al escenario.

Cada un periodo de tiempo siempre me pongo esos DVDs que me hacen muchas veces sacarme alguna lagrimilla… y aunque me los sepa de memoria ya de tanto verlos, y re-verlos, nunca me cansaré de recordarlos, incluso de revivirlos con ironía.
Esos momentos son los que no tienen precio, los que recordaremos para toda la vida, los que contaremos a nuestros hijos, los que observaremos orgullosos cuando pasen unos cuantos añitos.

Mientras tanto, seguiré cantando los villancicos aunque no sea con todos ellos, aunque sea sin el traje de pastora que sigo guardando; y aunque no sea la nuestra, asistiré ilusionada a la última de mi hermana, la que espero guarde con mucho cariño en su memoria. 

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